César Vidal

Mensaje del siervo del área docente

Permítanme que pronuncie en su honor unas palabras de bienvenida, palabras que están en el contexto del mundo en que vivimos. 

El mundo actual es un mundo que cambia y que se presenta muy distinto del mundo de la Guerra fría en el que muchos crecimos y vivimos buena parte de nuestra vida.  Aquel mundo era mucho más sencillo.  Estaba dividido en dos bloques claramente diferenciados en los que no se cuestionaban elementos esenciales para el género humano como la existencia de la Verdad, la familia y, durante mucho tiempo, la vida.  Sí, las grandes potencias podían almacenar – como ahora – inmensos arsenales nucleares, pero, dispuestas a aniquilar al enemigo, no pensaban destruirse a su mismas.  Ese mundo ha cambiado de manera extraordinaria en los últimos diez años y hemos llegado a un punto en el que ya nada parece seguro.  La economía está pendiente de las menores reacciones, la tranquilidad social parece una meta inalcanzable, la estabilidad de las naciones da la sensación de ser imposible de alcanzar y - lo que es peor – los dirigentes económicos, políticos, sociales y espirituales son los primeros que dan muestras de no saber a dónde van a pesar de que repiten palabras y frases de manera continua como si se tratara de mantras o de fórmulas mágicas.

En ese mundo que cambia la Verdad es perseguida para convertirla en algo relativo; la familia se ha transformado en blanco de feroces ataques nacionales y supranacionales; la vida tiene cada vez menos valor y, paso a paso, se aprueba su eliminación; los medios, de manera creciente, difunden consignas y propaganda en lugar de información y cada vez abundan más los que, diciéndose cristianos, enseñan en contra de las enseñanzas de la Biblia y se someten servilmente a la agenda globalista que pretende apoderarse del planeta convirtiéndolo en un gigantesco campo de concentración.

No, ciertamente, no vivimos en un mundo fácil y, precisamente por ello, es justo ahora cuando nace Centro de estudios bíblicos Teshuvah y abre sus puertas. 

Si usted que lee estas líneas se ha inscrito en Centro de estudios bíblicos Teshuvah, debe saber que:

- No pretendemos que amueble su cabeza – aunque lo haga – sino, sobre todo, que abra su corazón a la acción del amor y de la gracia de Dios

- No pretendemos que se centre en obtener un título – aunque podrá hacerlo – sino, sobre todo, que traduzca a su vida diaria las enseñanzas de la Biblia

- No pretendemos que se amolde a las teologías liberales y de género que prostituyen la enseñanza de las Escrituras sino que conozca la Biblia en profundidad para poder comprender en el mundo que vive y dar respuesta a todos los desafíos

- No pretendemos que se considere superior porque aprenderá mucho – que lo hará – sino que comprenda nuestra insignificancia ante el inmenso e inmerecido Amor de Dios y que esa realidad lo impulse a compartir el Evangelio con aquellos que están perdidos, desorientados, solos y necesitados.

- No pretendemos que retenga en la memoria fórmulas sino que entienda que la mayor misión que le puede caber a un ser humano y la única que puede dar lugar a profundos cambios de todo tipo en las naciones y sociedades es el llamamiento para que la gente se vuelva a Dios, para que se arrepienta de sus caminos errados, para que ponga en marcha la Teshuvah, es decir, la conversión, el retorno a Dios, el cambio de vida, como enseñaron los profetas, Jesús y los apóstoles.

Acaban todos y cada uno de ustedes de llegar a Centro de estudios bíblicos Teshuvah.  Esperamos que sea el inicio de un camino extraordinario, que marque su vida en el camino de la Verdad, que afecte de manera positiva su manera de vivir y que también toque las de otros comunicándoles Verdad, amor y paz.  No le quepa la menor duda de que así será, si cada día se pone en manos de Dios, estudia Su Palabra e intenta modelar su existencia de acuerdo con lo que vaya comprendiendo.

Para nuestro equipo, en general, y para mi en particular, será un placer y un privilegio acompañarle a lo largo de esa andadura.

God bless ya!!!  ¡¡¡Que Dios lo bendiga!!!